De nuevo en casa: las especies que vuelven a El Impenetrable
Por qué el regreso de la fauna nativa es tan importante para el monte chaqueño
El Impenetrable chaqueño es uno de esos lugares que desafían la imaginación. En sus montes y humedales conviven tapires, piaras de majanes, jabirús que sobrevuelan los ríos y lagunas y yacarés que descansan al sol. Algarrobos, palosantos y yuchanes completan un paisaje salvaje que conserva una de las mayores riquezas naturales de la Argentina.
Pero hay algo que hace aún más extraordinario a este territorio. Además de haber protegido durante décadas a la fauna que logró resistir la caza y el avance del desmonte, hoy se ha convertido en escenario de una tarea tan ambiciosa como necesaria: el regreso de especies que se habían extinguido.
Porque no todas pudieron sobrevivir a la acción humana. Y el problema no solo es perder la presencia de estos animales, sino que cuando desaparecen, el monte comienza a “funcionar mal”. Como lo que le sucede a una casa a la que le falta una columna. Durante un tiempo puede parecer que se mantiene igual, pero después empiezan a aparecer grietas, las paredes pierden estabilidad y, poco a poco, toda la estructura se vuelve más frágil, hasta que finalmente se derrumba.
La naturaleza funciona de manera similar. Cada especie cumple un papel y contribuye a sostener el equilibrio del conjunto. Por eso, recuperar a los animales perdidos no es solamente una cuestión de conservación; es reconstruir, pieza por pieza, la arquitectura viva de un ecosistema que durante siglos se sostuvo gracias a la presencia de todos sus habitantes, y que a su vez sostiene la vida de todos nosotros.
Los collares con conexión satelital permiten conocer con detalle los movimientos de la fauna por el territorio. Foto: Mario Tarragó
Es por esto que existe el rewilding, el lograr que vuelvan especies que alguna vez vivieron en un lugar, con el objetivo de que la naturaleza recupere toda su vitalidad.
En El Impenetrable actualmente se está haciendo rewilding y con muy buenos resultados. Están volviendo esas especies que habían desaparecido, quienes están haciendo el trabajo que nadie más puede hacer: dispersar semillas, transportar nutrientes, mantener los pastizales y el monte, y servir de alimento a otras especies.
Esta gran historia de recuperación tiene sus protagonistas (y otros actores tan icónicos como asombrosos). Estos son algunos: tapir, tortuga yabotí, aguará guazú, oso hormiguero gigante, guanaco y el majestuoso yaguareté.
Cada uno tiene algo que lo hace único. Y verlos en libertad, caminando por El Impenetrable, es una experiencia que uno no se olvida nunca en la vida.
El rey del monte
El yaguareté es el felino más grande y uno de los animales más poderosos de América. Puede pesar más de cien kilos, cruzar el río nadando, trepar árboles y recorrer enormes territorios.
Verlo en libertad es un verdadero privilegio y mucha gente viaja miles de kilómetros soñando con ese momento. Para que la experiencia sea perfecta, hay reglas que respetar. La primera es mantener la distancia: sacarle fotos con calma y solo acercarse con el zoom, evitando caminar hacia él. No se deben hacer movimientos bruscos y nunca se debe alimentarlo.
Otra cuestión importante son los yaguaretés que tienen collar de monitoreo. Este hecho no significa que sean mansos ni que estén acostumbrados a las personas, sino que siguen siendo animales salvajes, iguales a los que no tienen collar.
La premisa es que la mejor experiencia de observación se da cuando el animal puede seguir comportándose como si no hubiera nadie mirando.
Foto: Santiago Arias
Un viajero en el tiempo
El tapir parece un animal salido de otro lugar y época. Cruzarse con él por el monte hace pensar en un pequeño dinosaurio.
Es pesado, paquidermo y tiene una trompa corta y flexible que usa para arrancar hojas, frutos y brotes. Es el mamífero terrestre más grande de Sudamérica y puede pesar más de 250 kilos.
Pero además de todas estas características que hacen que sea una de las especies preferidas de ver, cumple una tarea fundamental para el ambiente chaqueño: al caminar dispersa semillas por todo el monte y así ayuda a que nuevas plantas puedan crecer lejos de donde nacieron.
Foto: Agustina Ojeda
La vuelta a casa
Durante años la tortuga yabotí estuvo desaparecida del Chaco argentino por razones ya mencionadas, letales también para otras especies: la caza excesiva y las tierras de monte convertidas en agrícolas.
Para recuperar el ecosistema chaqueño había que recuperarla y hoy, gracias a programas de rewilding, decenas de tortugas nacidas bajo cuidado humano fueron liberadas en El Impenetrable para que vuelvan a ocupar el lugar que históricamente tuvieron en este ambiente.
La tortuga yabotí ocupa un lugar central ya que también es una especie que dispersa semillas, ayuda a regenerar el monte y forma parte de una red de acciones que mantiene saludable al ecosistema.
Foto: Miranda Volpe
El lobo de patas largas
Si alguna vez aparece una silueta rojiza caminando entre los pastizales sobre unas patas delgadas y larguísimas, no se trata de un zorro gigante. Es un aguará guazú. La confusión viene por su aspecto, incluso su nombre en guaraní significa “zorro grande”, pero en realidad pertenece a una familia animal distinta.
El aguará es tímido y de elegante andar. Las patas largas le permiten moverse entre los pastos altos y detectar presas o frutos, por lo que ayuda una vez más a la dispersión de semillas.
Foto: Hernán Povedano
El oso especialista en hormigas
Si se tiene la fortuna de cruzarse con un oso hormiguero gigante, lo primero que da a pensar es que no se parece a nada que antes hayamos podido ver (y es realmente un premio porque no es fácil de avistar).
Este animal impactante tiene un hocico muy largo, una lengua también larguísima de más de medio metro y dedica su vida a conseguir hormigas y termitas de las que consume miles en un solo día. Un hecho curioso es que para asegurarse de que siempre tendrá “provisiones” no destruye los hormigueros, sino que come una parte y mantiene la otra, de modo de asegurarse de vuelva a haber hormigas allí en un tiempo considerado.
Si bien es llamado oso hormiguero gigante, no se trata realmente de un oso como tal. Se lo conoce de esta forma porque tiene unas garras enormes, justamente como las de los osos, aunque pertenece a un grupo distinto de animales. Otro dato interesante es que sus uñas delanteras son tan largas que le dificultan la pisada, por lo que camina apoyándose sobre los nudillos, como los gorilas. Es decir, se trata de un oso que no es oso y que camina como un mono. Todo un animal para recordar.
Foto: Gerardo Cerón
El regreso del gigante perdido
Y llegamos al, quizás, más inesperado: el guanaco. Porque por más de que suene extraño, hace más de 100 años habían guanacos en El Impenetrable.
Los motivos de su extinción fueron los mismos que para las otras especies: la caza y la desaparición de sus lugares de vida. Pero eso cambió, y hoy volvió al Chaco gracias a un proyecto de rewilding.
Su proceso de reintroducción implicó que los guanacos recorrieran más de 3.200 kilómetros desde la provincia de Santa Cruz hasta El Impenetrable, en uno de los traslados de fauna para conservación más largos que se hayan realizado en el mundo. Todo un hecho histórico.
Los grandes esfuerzos para traerlos responden a que es un animal de mucha importancia ya que dispersan semillas, ordenan el ambiente y ayudan a mantener la diversidad de plantas y animales. A su vez, porque forman parte de una historia que parecía perdida, la de los pueblos originarios del Chaco que desde siempre convivieron con ellos. Y eso es justamente lo que busca el rewilding: recuperar todas las piezas que faltan para que un ecosistema vuelva a funcionar con la misma perfección que funcionaba antes de la intervención del humano.
Foto: Miranda Volpe
Una experiencia salvaje cerca de casa
Venir a conocer a estos animales que han regresado al Impenetrable es garantía de una real experiencia “inmersiva”, ya que implica adentrarse en el monte, cruzarse con animales silvestres y conocer la cultura del Impenetrable. Además, al venir a este lugar el visitante se convierte en testigo de un mundo que vuelve, de una naturaleza tal como la hubieran visto nuestros antepasados.
En El Impenetrable hay monte, ríos y animales viviendo del modo en que realmente tienen que vivir.
Y si somos pacientes y respetamos esta naturaleza, podremos verla cada vez mejor.
El Impenetrable te espera.






















































